IA ética y legislación

El auge y democratización de la IA trae consigo muchos beneficios e innovaciones que podemos aplicar a nuestro día a día: mejor asistencia sanitaria, un transporte más seguro y limpio, una fabricación más eficiente y una energía más barata y sostenible. Sin embargo hay una cierta preocupación, por cómo de seguros y veraces son los resultados y/o predicciones que nos ofrece está tecnología. 

Otro ejemplo es la responsabilidad: ¿Quién es el culpable de los daños de la IA? ¿La IA amenaza a los derechos fundamentales y a la democracia? ¿El uso de IA en el empleo eliminaría un gran número de puestos de trabajo? Todos hemos oído/leído cómo las empresas españolas y europeas han prohibido o limitado el uso de ChatGPT a sus plantillas por los riesgos asociados a compartir información empresarial con este tipo de herramientas.

Para intentar resolver estas cuestiones, la UE regulará el uso de la Inteligencia Artificial por la Ley de Inteligencia Artificial, la primera ley integral sobre IA del mundo. Propone que los sistemas de IA que puedan utilizarse en distintas aplicaciones se analicen y clasifiquen según el riesgo que supongan para los usuarios. 

Los distintos niveles de peligro implicarán una mayor o menor regulación. Los tres pilares básicos de la norma son: impulsar la innovación, el respeto de estándares éticos y la confianza en la tecnología.

La actual legislación nacional y de la UE está fragmentada, es lenta y no ofrece seguridad jurídica. Para apoyar la innovación y evitar la carga normativa, solo las aplicaciones de alto riesgo de la IA deberían estar estrictamente reguladas.

En España también existen organismo reguladores/marcos normativos alrededor de la IA en el roadmap de España digital 2026. Por ejemplo, la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA) es el organismo encargado de definir la estrategia y supervisar la aplicación de la norma europea. 

En este marco también es interesante conocer Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial (ENIA), financiada con más de 600 millones de euros de los fondos europeos Next Generation EU, ha impulsado a España como un foco para inversiones y talento internacional en el campo de la inteligencia artificial (IA).

Como suele pasar, la evolución de la tecnología va muy por delante de la legislación y la burocracia, aplicar esta legislación no va a ser fácil y mucho menos rápido y, por lo tanto, durante todo el 2024 (y próximos años), seguramente tengamos muy presentes las directrices de la Unión Europea y veamos cómo funciona en la práctica.

Referencias:

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